No todas las empresas fracasan por falta de estrategia. Muchas cuentan con excelentes profesionales, procesos definidos y objetivos claros. Sin embargo, los resultados no terminan de llegar porque existe un elemento que suele pasarse por alto: el liderazgo.
Una decisión mal comunicada, un conflicto que se prolonga durante meses o un equipo desmotivado pueden generar pérdidas mucho mayores que cualquier error técnico.